AVISTARON UNA BALLENA AZUL EN LAS COSTAS DE CHUBUT
13 febrero, 2026
fue a la altura del Parque Provincial Patagonia Azul. El equipo de conservación se encontraba realizando tareas de fotoidentificación cuando registraron al cetáceo. Era una ballena azul, una especie de la que no existían registros previos dentro de los límites del Parque y cuya presencia refuerza el valor de esta zona para la vida marina en las costas del Atlántico Sudoccidental.
La ballena azul, el animal más grande del planeta, recorre miles de kilómetros a lo largo de toda su vida. “Contar con espacios protegidos es clave para ofrecerles zonas seguras donde alimentarse y desplazarse. Y cuanto más amplias y mejor conectadas estén estas áreas, mayores serán las posibilidades de que especies como la ballena azul puedan recuperarse y seguir habitando nuestras aguas”, apuntaron los científicos.
“Salimos un ratito a navegar. Tenemos un proyecto de fotoidentificación enfocado principalmente a ballenas jorobadas y, como el pronóstico anunciaba buen clima, aprovechamos la ventana de tiempo”, explicó el biólogo Tomás Tamagno, técnico de campo del equipo.
La navegación comenzó con una actividad intensa. Apenas diez minutos después de zarpar, el equipo avistó el primer salto de una ballena jorobada. “Vimos un par más, habría por lo menos cuatro ballenas saltando al mismo tiempo, una locura. En un momento teníamos varias alrededor nuestro”, detalló el biólogo sobre el escenario previo al gran encuentro.
En medio de la actividad de las jorobadas, el equipo detectó una silueta que rompía con la escala habitual. “Nos encontramos con esta ballena que sale del agua, pero esta era distinta, era gigante, muchísimo más grande que cualquier otra que hayamos visto”, relató Tamagno.
Al acercarse para intentar la fotoidentificación, la evidencia fue ineludible. “Nos acercamos un poco, con cuidado, para ver qué era y nos encontramos con una ballena azul. Por suerte pudimos tenerla más o menos cerca para sacar unas buenas fotos”, señaló.
Probablemente el ejemplar avistado corresponda a la subespecie de Ballena Azul Antártica (Balaenoptera musculus intermedia), reconocida como el animal más grande del mundo. Estos especímenes pueden alcanzar los 30 metros de largo y pesar entre 75 y 140 toneladas. Para dimensionar el hallazgo, Tamagno ofreció una comparación precisa: “Una ballena jorobada, que es la más abundante en el parque, mide hasta 16 metros y pesa entre 25 y 35 toneladas”.
Este avistaje posee un valor científico incalculable para la región. “Es un avistaje superimportante porque no teníamos registrada ballena azul en el Parque Patagonia Azul. Nunca la habíamos visto en todos los años que venimos trabajando y saliendo frecuentemente al mar”, afirmó el biólogo.
Si bien existen registros ocasionales en el Golfo San Jorge, cerca de Comodoro Rivadavia, la información sobre su presencia en el sector norte del golfo era inexistente hasta ahora. La confirmación de esta especie dentro de los límites del parque subraya la relevancia del área protegida como corredor biológico.
“Que la hayamos visto tan cerca de la costa es algo realmente raro y resalta muchísimo la importancia de este lugar para la conservación”, agregó Tamagno.
La biología de la ballena azul sigue guardando misterios, especialmente en el Mar Argentino. A diferencia de otras ballenas barbadas que tienen patrones migratorios claros y periodos de ayuno definidos, la ballena azul se alimenta durante todo el año, consumiendo entre 3 y 5,5 toneladas de alimento por día.
“Es muy interesante ver que una ballena así no es que está pasando solamente, sino que quizás también tenga algo de alimento con el que se sustente en estas aguas”, reflexionó el investigador, aunque aclaró que se trata de hipótesis preliminares dado el desconocimiento que aún existe sobre la especie en la plataforma continental argentina.