Elena Marson: “La militancia es un camino de ida”

Elena Marson: “La militancia es un camino de ida”

Elena Marson es Doctora en Bioquímica. Empezó dando clases en escuelas medias y como empleada en laboratorios, hasta que pudo insertarse en el sistema de investigación. En el camino, logró medir con exactitud la incidencia del tratamiento para el Chagas en lactantes. Milita la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.  Es Delegada del Sindicato de Docentes, Delegada Gremial Docente de la Asociación de Trabajadores del Estado y docente en la Facultad de Exactas.

-¿Cómo se compone tu núcleo familiar más estrecho?

-Mi pareja y dos hijos. Mi pareja tiene un hijo más grande, que ahora tiene 22 años. Ese sería nuestro núcleo familiar más chico. Después, yo tengo un hermano de mi familia paterno-materna. Mis viejos. Mi hermano. Somos cuatro. Y abuelos no tengo ya.

-¿Cuáles son los que mencionarías como los hechos más  importantes de tu vida?

-De chica no te puedo decir. Sí tengo recuerdos muy limpios. Como hechos, ya más de grande, haber viajado a Cuba. Haber venido a ver a Fidel (Castro) a la Facultad de Derecho,en 2003, con el movimiento estudiantil. Estar en las escalinatas esa noche. Fue una de las cosas más motivadoras que me pasó. Tener hijos. Siempre son movimientos re grosos. El resto fueron procesos.

-Disciplinas artísticas, ¿alguna cuestión que te interese por gusto o por práctica?

-Por práctica, cuando era chica toqué muchos años el piano. En mi casa me mandaban a tocar un instrumento. Elegí el  piano. Muchos años fui al Conservatorio. Rendí exámenes. Y llegó un momento en que me cansó. Dejó de ser disfrute para ser obligación. Después, artístico, me gustó el teatro. Y de grande empecé a tocar el violín. Empecé a tomar clases el año pasado. Degusto. Mi papá es artista plástico y mucho el arte plástico no lo entiendo.Será que no entiendo a mi papá.

-Contame tu historia laboral desde que empezaste a estudiar hasta ahora.

-Yo arranqué la facu en el 2000. Y hasta el 2004/2005 me dediqué a estudiar. Y un poco a participar del Centro de Estudiantes. Pero después, empecé, en los últimos años de la carrera, a dar clases particulares. Sería como el primer momento de responsabilidad laboral informal. Daba clases particulares y empecé a hacer unas pasantías en un laboratorio que tenía un convenio con la Facultad. Un laboratorio de análisis químicos. Y esa fue mi primera experiencia. Y ahí estuve hasta casi que me recibí. Buscamos un hijo y me dediqué a rendir los finales que me quedaban. Y después arranqué en otros laboratorios de análisis clínicos ya recibida. Y con la docencia en las escuelas. Porque en realidad, más allá de alguna guardia en algún hospital, no conseguí nada. No conseguía laburo fijo de Bioquímica Clínica. Con la docencia no arranqué como Ayudante cuando estaba en la facu, temprano, pero siempre me gustó la docencia. Siempre estuvo subyacente. Tomé horas en las escuelas. Bastantes horas el primer año. Y después salió también un registro de aspirantes en la Cátedra y entonces empecé a estar acá en la Cátedra. Lo importante fue cuando pude encarar mi labor de investigación. Porque estuve como boyando. La docencia siempre me gustó y la mantengo. Pero la parte clínica de nuestra profesión, más hospitalaria o de laboratorio, de rutina, no me gustó. Me resultó muy monótono. Aburrido. Mucho maltrato. Cuestiones de jerarquía, derecho de piso que acá también está. Pero tuve malas experiencias con personas puntuales y me desencanté. Y de casualidad vi un papelito cuando estaba paseando por un pasillo. Se necesitaba gente para hacer unas medidas para unas muestras de unos pacientes con Chagas. Entonces yo escribí a ese mail. Y ahí me empecé a relacionar con el que fue después mi Director de Tesis Doctoral. Y mi Director de Posdoctorado. Mi compañero de equipo de investigación. Me gustó mucho la temática. En un principio era una colaboración que hacía mi Director en su laboratorio porque le habían ido a golpear la puerta en el Hospital de Niños de Buenos Aires para hacer mediciones de fármacos en chicos que estaban haciendo tratamiento para el Chagas. Pacientes pediátricos. Para hacer evaluaciones con una medicación que estaban tomando. Era algo nuevo. No era experimentación. Era para mejorar los tratamientos que existen. Teníamos el equipamiento. Teníamos la plata para los insumos. Los recursos humanos y la capacidad para hacerlo. Empezamos a hacerlo,a colaborar con ellos. Y se empezó a armar un grupo de investigación abordando temáticas de enfermedades vulnerables o desatendidas. Mi tesis doctoral la hice con la enfermedad del Chagas. Y también estudié la toxoplasmosis. Me sentí bien. Que estaba haciendo investigación aplicada, que rápidamente tiene una aplicación. No diría inmediata, pero sí en el corto plazo. Nuestro grupo son médicos que atienden a pacientes: químicos, bioquímicos, veterinarios,trabajadores sociales. Somos un equipo interdisciplinario que evaluamos cada uno desde su lógica las cosas. Y tratamos de dar una respuesta.

-¿Tenés algún tipo de militancia o grupo de pertenencia política?

-Actualmente no soy parte de una organización o partido político. Empecé militando en el Centro de Estudiantes acá en la facu, que en su momento era SUMA. Después milité muchos años en Quebracho. Y soy Delegada Gremial Docente de ADULP (Asociación Docente de la Universidad de La Plata) y Delegada del Cuerpo de Delegados de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). Y dentro de ATE, estoy con los compañeros de la Verde-Blanca, la fracción kirchnerista dentro de ATE. Estamos militando con Hugo “Cachorro” Godoy. 

-¿Cómo describirías tu experiencia con la militancia?

-Es un camino de ida. Una elección de vida. Porque te marca y te condiciona un montón en todos los planos. Desde lo familiar, ir con mis pibes a asambleas y marchas. Con una familia es más complicado. Y, después, tu ámbito laboral. Yo no puedo militar y tener otro tipo de laburo como en el Estado, que no sea en el sistema científico o en la docencia. No puedo ir a las reuniones que voy si no es porque estoy trabajando en un ámbito público, donde soy delegada, tengo derecho a militar y hacer público mi trabajo que, además, en algunos ámbitos, donde son bastante competitivos, el tiempo que le dedico a la militancia es tiempo que le resto al trabajo y que tengo que compensar en horas nocturnas. No es un trabajo administrativo donde el trabajo lo hace otro. Si no lo hago, me evalúan mal a mí. Si yo no publico, no avanzo en el sistema. No se avanza en la carrera. No te conectás mejor. Es bastante perverso el sistema. Y el tema de la militancia,con algunas personas se charla y con otras no. Es una decisión personal, pero que va más allá.

-¿Cómo ves la situación de la cobertura de los derechos de las mujeres en este momento?

-A nivel legislativo, pésima. Atendiendo a lo que pasó el 8 de agosto, por parte de los medios hegemónicos. Mucho no los miro pero tampoco se le está dando la suficiente importancia. Sí creo que desde los movimientos más de abajo o contra culturales, o independientes, se está dando esto de abonar a una nueva concepción o paradigma social. Sí creo que hubo una ampliación de derechos en el kirchnerismo. Si bien yo terminé haciéndome kirchnerista para 2015, reconozco un montón de cosas super positivas que se hicieron ese año. La cuestión de la jubilación de las amas de casa. La ley de Matrimonio Igualitario. La ley de Cupos y en cargos públicos. Me parece que se avanzó un montón. Hay otra discusión. Sumado a las políticas de esos años, a los movimientos sociales, fue como mutuo. Porque uno ve que se avanza porque los movimientos sociales fueron planteando la necesidad de avanzar en esas cuestiones. Todo este surgimiento de Ni Una Menos. Cortar con la violencia de género, el abuso machista. Creo que estamos en otro plano. Totalmente. Creo que estamos en otro momento, desde la Presidencia de (Mauricio) Macri, porque me parece un tipo misógino, retrógrado, patriarcal, heteronormado y todas esas cuestiones que ya sabemos. Y lo que representa tenerlo como figura máxima de un país, porque es un retroceso tenerlo a Macri de Presidente. Viniendo de tener ocho años una Presidenta mujer. Hasta por la actitud que tenía Cristina (Fernández). Pero el retroceso es institucional. Por abajo se sigue avanzando socialmente. Las nuevas generaciones tienen discusiones saldadas que todavía no tenemos. Eso es lo positivo. Yo lo veo con mis hijos de 9 y 5 años, que me retan si no digo todes. Y se enojan si pregunto si ese youtuber es una chica o un chico, como diciendo ‘qué tiene que ver’.

-¿Cómo ves la situación de los derechos humanos?

-Más o menos lo mismo puedo decir. Creo que hubo muchos avances desde el Gobierno de Néstor Kirchner en materia de derechos humanos. Fue una de las primeras cosas que se abordaron. Se pudo dar juicio y castigo a un montón de genocidas. Ahora sí estamos sufriendo un momento de retroceso importante porque estamos en un momento de beneficios para esos genocidas. Se cuestionó el 2 X 1, con lo que significaba. Donde nos desconcentramos, nos quieren arrebatar algún derecho adquirido en derechos humanos. Está la manipulación mediática de plantear el curro de los derechos humanos para quitarle importancia o volverlo al olvido.Está fomentada la radicalización. Quieren usar la violencia y están esperando acciones para que se justifique el avance de sectores oscuros de nuestra historia.

-Volvé a mencionar los principales establecimientos que tienen que ver con la investigación y la docencia en los cuales trabajaste y trabajás.

-Ahora, en cuanto a docencia, trabajo en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP (Universidad Nacional de La Plata). En la cátedra de Química Analítica. Y después, en investigación, estoy en el campo tecnológico de la CIC. En la Unidad Plapimu Laseisic. Soy becaria posdoctoral del Conicet. Después del alta ingresé a la carrera de investigador científico. Estoy esperando el alta de eso. Y después trabajé en docencia, en los que es escuelas medias: en la Técnica N° 5, en el Comercial, en la Técnica N° 3 de Los Hornos. Y en un par más, de escuelas medias públicas.

-¿Alguna referencia en cuanto a los resultados de la investigación o aplicaciones prácticas? Por ejemplo, leí que vos trabajastesobre lactancia materna en mujeres con chagas.

Sí. Cuando hice la defensa de la tesis, uno de los jurados me dijo: ‘Si tuvieras que marcar qué fue lo que más satisfacción te dio de todos los laburos que hiciste ¿cuál sería?’. Y fue ese. El laburo de la evaluación del riesgo del lactante. Si la mamá se estaba tratando, la reglamentación le plantea a la madre que tiene Chagas, que si está amamantando, suspenda el tratamiento para priorizar la lactancia. Como se desconoce, o se desconocía hasta el momento, qué cantidad de fármaco de la mamá pasaba a la leche materna, no sabíamos a cuánto se estaba exponiendo a ese bebé. Si bien, si ese bebé tenía Chagas también recibí a tratamiento, no sabíamos si lo que le pasaba de la madre podía ser riesgoso para él. Entonces hicimos una evaluación, en un estudio poblacional, sobre qué cantidad de droga que la madre tomaba, pasaba, y si era riesgoso. Y se determinó que eran dosis bajas y que sería una proporción más baja que la que tomaría el bebé si se tratara. Entonces está libre de riesgo. Por lo tanto, no debiera discontinuar la lactancia ni el tratamiento.

-Vos me comentaste el tema de la lactancia ¿Pero cómo atraviesa en otros aspectos la cuestión de género en tu vida personal y demilitancia o laboral?

-Bien. Tengo discusiones con amigas que son mujeres porque se reproducen lógicas machistas y patriarcales. Y eso está bien, piensan ellas que son mujeres. Por ser mujer, no quiere decir que lo que se diga, no pueda ser cuestionable. Me ayudó el seguir cuestionándome situaciones familiares, domésticas, de pequeñas cosas que uno,por formación estructural asume. Y empezar a cuestionar. Sobre todo con tareas domésticas, de cuidado, de los chicos, de la casa. Si bien mi compañero es re progre, no tengo nada que reprocharle, esas cuestiones de ‘dónde está el medicamento para el nene’. Te preguntan y yo siempre decía: ‘está en el cajón del baño’. Y ahora digo: ‘debieras saber dónde está’. Cuestiones que antes era:‘lo resuelvo’. Porque si no lo resuelvo, no lo va a resolver nadie. Y ahora dije: ‘si no lo tiene que resolver nadie, que no lo resuelva nadie’.  El camino de ida que te planteo en la política es cuando se empiezan a cuestionar muchas cosas. Entonces tiene que actuar en consecuencia. Porque milito la cuestión de género y puertas adentro no puedo plantear una situación menor. En mis contextos laborales, no tengo grandes problemas. Será por cuestiones de personalidad. Ni ahora ni antes. Con la gente con la que trabajé siempre tuve buena onda. Compañeros y compañeras. Siempre pude imponerme en situaciones laborales que no correspondían.

-¿Cuál te parece que es la mirada de la comunidad sobre el chagas?

-Soy optimista. Creo que hay un avance. Es difícil que el común de la gente esté en contra de políticas de salud. Ven mal otras cuestiones pero la slaud es algo delicado, sensible. Y los avances que se hagan en ese sentido. No vi genet que festeje la disolución del Ministerio. Ni los votantes macristas lo pueden argumentar. Pueden decir que no es necesario el Ministerio de Trabajo, ponele. Pero la salud veo que sí, que hay consenso social para buscar mejor salud.

-¿Y el conocimiento población sobre temas sanitarios?

-Y la verdad es que yo no tengo un termómetro social. Sobre la enfermedad de chagas no te sé decir. Hubo muchos programas. Hasta ha habido programas de televisión al respecto.

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