Empezó, conflictiva, la campaña

Empezó, conflictiva, la campaña

Por Mara Pedrazzoli (*) / No sorprenden los resultados de la votación presupuestaria: el gobierno viene negociando hace meses con diputados y senadores. Los hechos de violencia son leídos por la sociedad como favorables políticamente a Cambiemos ¿o lo contrario?

En el límite horario del pasado miércoles el gobierno conseguía un ajustado quórum de 129 diputados para tratar el Presupuesto 2019 en la Cámara baja. Contó con la ayuda de 23 legisladores no oficialistas: 13 pertenencientes al interbloque de Argentina Federal, 4 representantes puntanos y 3 referenciados en el bloque de Martín Losteau; entre otros. Los diputados del kirchnerismo, la izquierda, el interbloque de Felipe Solá, el Frente Renovador y la mayoría del interbloque Argentina Federal no dieron quórum, y votaron en contra.

El gobernador de San Luis, rotundamente opositor, Alberto Rodríguez Saa, hizo público su descontento respecto del accionar de los diputados de su provincia y Clarín se refirió a la interna entre los hermanos. Adolfo Rodríguez Saa, dice, consiguió asignaciones presupuestarias para intendentes “propios”. Lo cierto es que ese tipo de micro-negociaciones, que viene realizando la Casa Rosada desde hace mínimo cinco meses, defieron buena parte de la votación de los legisladores de la oposición; en menor medida lo hicieron las redundancias económicas y sociales antipopulares o regresivas que tendrá la puesta en marcha del Presupuesto ó Programa macro-económico del FMI en 2019.

El gobierno salió “airoso” en tanto consiguió el aval político para el déficit cero en la Cámara más dura y numerosa, previo al día viernes 26 que se reunía el board del FMI para aprobar el acuerdo que adelanta y amplía desembolsos para nuestro país durante 2019. Se podría decir que el Fondo financiará la campaña de Macri 2019 que inició este miércoles. El segundo objetivo electoral será conseguir la aprobación del Presupuesto en el Senado previo al desembarco de los principales líderes mundiales –entre ellos Donald Trump- para la reunión del G20 en Buenos Aires el 30 de noviembre. El resultado está casi asegurado y en ese sentido un aliado clave fue Miguel Ángel Pichetto.

Los hechos de violencia que sucedieron en alrededor de 10 cuadras a la redonda del Congreso repletas de personas -algunos acampantes de vigilia con ollas populares, como los integrantes de Barrios de Pie y los partidos de izquierda- también fueron observados por las fuerzas de seguridad que se preparan para custodiar la gran cumbre. Se prepara a su vez la organización de una contra-cumbre de parte de sectores de la oposición, en la que participaría Cristina Kirchner y otros mandatarios como Dilma Rousseff y Pablo Iglesias (de Podemos).

Las imágenes de los enfrentamientos en las afueras del Congreso difundidas en las redes sociales mostraron diversos operativos de dudosa realidad para incriminar y llevarse detenido a jóvenes; entre ellos el dirigente de la Garganta Poderosa Nacho Levy, un fotógrafo de Telám, visitantes que estaban en la capital de compras, “extranjeros” estigmatizados, que en total rondaron unas 18 personas. Con cifras bastante inferiores inicialmente reconocidas por las fuerzas de seguridad, hubo preocupación entre los militantes de los movimientos sociales, y la sesión en Diputados se interrumpió por primera vez alrededor de las 15 hs cuando Leonardo Grosso y Lucila de Ponti del Movimiento Evita denunciaron los episodios de violencia que se estaban viviendo hacía media hora. El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Monzó, llamó luego a dos cuartos intermedios. Hubo agresiones verbales de Nicolás Massot hacia Leopoldo Moreau (alguien bromeaba en Twitter sobre el accionar del Massot: mejoró respecto de su familia, que ataba, torturaba y robaba). La situación en el interior del Congreso se normalizó finalmente al convocar al secretario de Seguridad porteño quién explicó a los los jefes de bloque que el operativo garantizaría el cese de la violencia. Desde el FpV, el Evita y la Izquierda insistieron con la suspensión, pero finalmente prosperó la postura de Cambiemos apoyada en silencio por Argentina Federal.

El saldo de las últimas jornadas es interpretado por la sociedad argentina. ¿El gobierno salió bien parado políticamente ya que sus votantes de clases medias despolitizadas se alteran y acusan a la oposición de anti-demoncrática, incitadora del caos acontecido el pasado miércoles? ¿El descontento social y económico minará la gobernabilidad de Cambiemos, y si la recesión se acentúa el apoyo de la comunidad será cada vez más débil? Varios analistas –entre ellos Durán Barba- lo vienen diciendo: que como pocas veces ocurrió en la historia argentina, el ciclo político parece dominar al económico en la legitimación de Cambiemos.

(*) La autora es conomista

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